Moneiba: escritura tifinagh de las Islas Canarias (2/2)

Moneiba: escritura tifinagh de las Islas Canarias (2/2)

Esta entrada es la continuación de Moneiba: escritura tifinagh de las Islas Canarias (1/2) y, mientras que esta suponía una introducción a toda la dimensión de la escritura tifinagh para poneros en contexto y que comprendierais el proyecto de  Moneiba, hoy nos vamos a meter en faena y os explicaré más en profundidad en qué estoy trabajando exactamente y a dónde quiero llegar. Quería recordaros igualmente y una vez más que no soy historiadora ni arqueóloga, por lo que cierta información que expongo aquí está basada en investigaciones que he ido realizando durante este año y medio pero que está sujeta a varios puntos de vista en función de las fuentes consultadas. En fin, ¡espero que os guste!

Descubrimiento

Los primeros grabados epigráficos del tifinagh canario fueron descubiertos en la isla de El Hierro (la que cuenta con más inscripciones) en el año 1870 gracias al sacerdote Aquilino de Padrón. Poco después de este hallazgo, el historiador y etnólogo Sabin Berthelot mostró al general francés Faidherbe una serie de dibujos realizados a mano alzada por el propio Aquilino, de modo que pudo constatar enseguida el gran parecido con otras inscripciones que ya había estudiado en el norte de África, catalogándolas como pertenecientes a las de tipo líbico-bereber.

A pesar de los avances en las investigaciones, los estudiosos fueron muy reacios en un inicio a reconocer la existencia de una vieja escritura en el archipiélago canario. Por suerte, esto fue cambiando con el tiempo y a día de hoy se reconoce de manera firme y sin peros la existencia de una escritura en las islas.

Técnicas y tipos de grabados

Teniendo en cuenta que los aborígenes canarios no conocían el metal, se ha podido constatar que empleaban las siguientes técnicas usando como material distintos tipos de piedras:

  • Incisión: mediante el raspado o corte de la roca a partir de piedras afiladas.
  • Rayado: realizando finas líneas y de poca profundidad sobre la superficie rocosa.
  • Bajorrelieve: rebajando un área de la roca para ejecutar distintos motivos.
  • Abrasión: a través del pulido de la roca con el fin de obtener un acabado final más delicado.

Por otro lado, estos grababos se pueden clasificar en tres grandes grupos según su estilo y temática:

  • Grabados geométricos: son los más numerosos a la par que los más abstractos. Son muy variados: se pueden observar espirales, círculos, semicírculos, líneas con formas sinuosas…
  • Grabados figurativos: este tipo de grabados son aquellos en los que se puede identificar el motivo que se está representando, a menudo de manera esquematizada. Los principales motivos encontrados en las Islas Canarias son:
  1. Seres humanos (antropomorfos)
  2. Animales (zoomorfos)
  3. Sol (soliformes)
  4. Barcos (naviformes o barquiformes)
  5. Pies (podomorfos)
  • Grabados alfabetiformes: en el archipiélago canario se pueden observar dos alfabetos distintos y bien diferenciados, a pesar de que actualmente no se conoce traducción posible para ninguno de los dos pese a los intentos de descifrarlos por parte de distintos expertos. Por un lado, podemos encontrar la llamada escritura líbico-bereber, vinculada al tifinagh del norte de África. Esta conforma la mayoría de inscripciones encontradas. Por otro lado, en Fuerteventura y Lanzarote (aunque también en menor medida en Tenerife y Gran Canaria) tenemos una escritura algo menos estudiada que algunos investigadores asocian al alfabeto latino. Sin embargo, existen opiniones enfrentadas ya que muchos la desvinculan de dicho alfabeto y la denominan como líbico-canario o latino-canario, afirmando que dichas inscripciones fueron realizadas en época antigua por parte de, o bien líbicos romanizados que llegaron a las islas en torno al siglo I d. C., o bien por visitantes accidentales, o incluso por náufragos. Este alfabeto presenta unas formas más angulosas, predominando la técnica de incisión.

Localización y soporte

La mayoría de los petroglifos se pueden ver en cotas entre los 100 y 500 msnm en las islas occidentales, y algo inferiores en las orientales, realizados sobre escarpes rocosos de superficie de tipo criptocristalino (basalto o fonolita, por ejemplo). Este era el soporte preferido por los aborígenes canarios para las inscripciones alfabertiformes, sobre todo en las islas de El Hierro y Gran Canaria.

Sin embargo, si nos referimos al conjunto completo de grabados, donde predominan los de tipo no alfabetiforme, los emplazamientos más utilizados son peñas o afloramientos rocosos fonolíticos.

Justificación

La arqueología, la paleografía y la epigrafía son ciencias apasionantes. Todo tipógrafo que se precie es un gran aficionado del estudio de las culturas a través de su escritura. Muchos son los casos en que los tipógrafos recuperan viejos tipos de imprenta, como la famosa Ibarra Real, para elaborar alfabetos de fuentes digitales que podemos disfrutar todos en nuestros ordenadores domésticos a un solo click.

Sin embargo, los casos en que un especialista de la tipografía toma material epigráfico para crear una fuente de texto basada en alguno de aquellos alfabetos ancestrales son más atípicos. Con frecuencia, estos experimentos se realizan por pura pasión. Es lo que sucede, por ejemplo, con las numerosas rcuperaciones del alfabeto rúnico.

En este proyecto no pretendo realizar un alfabeto como tal pues, como ya he mencionado, la escritura de los aborígenes canarios no cuenta por el momento con una interpretación veraz ni fiable, y mucho menos una transliteración que permita escribir textos con ella (y no sabemos si llegará algún día ese momento). Lo que aquí se refleja es un signario compuesto de 65 signos, incompleto todavía puesto que en la versión en la que estoy trabajando en estos momentos (v. 1.1) incluyo varios signos nuevos. Además, en la actualidad se están realizando descubrimientos y nuevas revisiones de inscripciones tifinagh en las que podrían añadirse nuevos signos al corpus conocido. Puesto que no se trata de una tipografía en el sentido estricto de la palabra, mi tarea aquí consiste en reflejar lo más fielmente posible las inscripciones, siempre tomando como referencia las normas de proporción y legibilidad para lograr una armonía que conecte unos signos con otros.

Desgraciadamente, el cuidado de nuestro patrimonio cultural siempre ha estado en decadencia y su escasa conservación ha provocado que un sinfín de reliquias arqueológicas y epigráficas hayan sido víctimas del expolio y la destrucción por parte de profanadores ignorantes que no muestran ni el más mínimo pudor a la hora de borrar de un plumazo siglos de historia. Y el caso de Canarias no es una excepción, pues la inmensa mayoría de yacimientos arqueológicos que albergan inscripciones líbico-bereberes se hallan a la intemperie a expensas de cualquier ataque; protegidos, si acaso, por una pequeña valla fácilmente franqueable.

Con Moneiba aúno mi pasión por las antiguas civilizaciones y sus sistemas de expresión junto a mis conocimientos en lo que a proporciones, armonía y diseño se refieren, sin olvidar que el principal uso que recibirá el trabajo resultante será enfocado al ámbito científico.

Objetivos

A pesar de los numerosos arqueólogos, tanto canarios como del resto del mundo, que se han interesado en las inscripciones encontradas en las Islas Canarias, por el momento nadie se ha atrevido a realizar una recuperación y posterior digitalización de la escritura líbico-bereber insular.

Únicamente existen corpus basados en la representación filiforme de los distintos signos que se conocen, de manera que se convierten en combinaciones de formas geométricas que no llegan a representar ni un ápice de la expresividad que caracteriza a estas inscripciones tan valiosas. En la mayoría de casos han sido los propios arqueólogos y demás científicos los que han «diseñado» estos caracteres para poder plasmarlos en formato digital, salvo en contadas ocasiones en que han sido desarrollados por informáticos, cuyos conocimientos al respecto son igualmente limitados.

Así pues, mis principales objetivos en este proyecto son los siguientes:

  • Promoción de la escritura tifinagh canaria: en primer lugar, he considerado oportuno tomar como objetivo principal el deseo y la pretensión de dar una mayor difusión y conocimiento del apasionante pasados de los canarios. Desafortunadamente, ni siquiera en la Península Ibérica se es consciente de dónde viene este pueblo, y mucho menos se sabe que Canarias cuenta con una cultura absolutamente distinta a la europea, donde destaca el uso de una escritura singular.
  • Soporte científico: otro aspecto de suma importancia es la pretensión de servir a la comunidad de expertos que estudian esta antigua escritura. Arqueólogos y otros profesionales del gremio se ven obligados a crear sus propios caracteres o incluir fotografías cuando desean ilustrar sus artículos o investigaciones. De esta manera, se ahorrarían todo ese proceso y podrían mostrar la escritura tifinagh canaria de la manera más sencilla posible, apretando unas cuantas teclas. Mi propósito es facilitarles la tarea y hacerles más cómodo el poder mostrar esta escritura en los diversos libros, estudios o publicaciones que elaboren.
  • Uso universal: puesto que se trata de la primera vez en que alguien diseña una fuente de texto a partir de las inscripciones líbico-bereberes canarias, mi último objetivo, y no por ello menos importante, es ofrecer mi trabajo a todos aquellos usuarios que deseen experimentar con estos signos. Probablemente a muchos canarios les haría ilusión poder elaborar pequeños textos ficticios o creaciones personales a partir de la escritura que utilizaban sus ancestros. Por ello, uno de mis objetivos es también conseguir que esta «fuente» llegue a los ordenadores de todos aquellos que deseen instalarse este signario para experimentar y conocer más al respecto.

Por último, para dar énfasis a todo lo mencionado, he decidido llamar a la fuente Moneiba, en honor a la deidad femenina por excelencia de la isla de El Hierro. He tomado esta decisión en base a que esta es la isla más prolífica en cuanto a inscripciones líbico-bereberes se refiere, y precisamente es la que más útil me ha sido a la hora de tomar referencias en el diseño de los signos.

Diseño

Para comprender correctamente la razón de ser de este proyecto y sus objetivos, es importante hacer hincapié en que no se trata de una tipografía. Estamos ante un signario de hace siglos cuyo significado se desconoce. Bien es cierto que he tomado como referencia las reglas de diseño tipográfico como, por ejemplo, la relación entre líneas horizontales y verticales que, pese a parecerlo, no presentan el mismo grosor. Sin embargo, aunque en gran medida la morfología de los caracteres se basa en el diseño tipográfico, no ha servido como norma general ya que no estamos ante un alfabeto al uso. Por otro lado, el  tifinagh del IRCAM ha sido muy útil a la hora de tomar ciertas decisiones.

En el aspecto estético de cada signo que vemos en las Islas Canarias influyen diversos aspectos:

  • Técnica: como he explicado antes, existían distintas técnicas de ejecución. Si comparásemos un signo realizado a partir de la técnica de rayado frente a otro igual hecho por incisión, parecería que nos encontramos ante dos signos completamente distintos.
  • Autor: este es otro aspecto muy importante. A lo largo y ancho de nuestro planeta se han encontrado inscripciones rupestres realizadas por todo tipo de autores. En un mismo yacimiento podemos encontrar la impronta de distintas manos, y las Islas Canarias no son una excepción. Cada ejecutor dará su propio estilo a la escritura, creando manchas y ritmos diferentes.
  • Soporte: aunque en Canarias todos los petroglifos se dan sobre la roca (a excepción de algún hallazgo aislado realizado en madera o hueso), es un factor a tener en cuenta también. Escribir sobre la roca no es tarea sencilla, y lo que se pretende en este trabajo es plasmar ese aspecto rupestre y singular tanto en medio digital como impreso. Se trata de soportes completamente distintos al original.

Aunar todos estos aspectos y tomar decisiones sobre qué signo es más correcto y qué línea tomar ha sido un punto de inflexión en el proyecto que ha marcado la pauta general de diseño a seguir. Para ello,  he asignado un acabado ciertamente ahuesado, que podría recordarnos a una antigua herramienta de incisión. Este responde a aquellas imperfecciones típicas de una pared rocosa, donde los signos que se podrían tallar en ella acaban siendo modelados por el propio soporte en el que se está trabajando. Para acentuar ese aspecto rupestre que he querido dar al trabajo, he tomado un estilo bastante tosco donde predomina una proporción de altura y anchura bastante cuadrangular, con astas bastante anchas. La mayoría de inscripciones tifinagh suelen estar hechas en esta línea, con un aspecto bastante rudo y remarcado sobre el soporte.

Además, todos los signos de la fuente poseen una dirección del trazo como si estuvieran realizados con una herramienta sesgada. En un primer diseño, este trazo no respetaba un orden, pero en una segunda revisión se tornaron todos en la misma dirección para darle mayor sentido al conjunto. Por otro lado, puesto que la fuente no está especialmente pensada para escribir con ella, se ha diseñado de manera monoespaciada: todos los caracteres tienen entre sí el mismo espaciado. Este aspecto puede ser ajustado a mano por todo aquel que desea componer con ella hasta alcanzar la separación deseada.

Para finalizar, he creado dos versiones de Moneiba. Por un lado, una de líneas limpias especialmente pensada para su uso en libros y textos académicos (versión Regular). Por otro lado, una segunda versión con un acabado menos uniforme y que podría recordarnos al soporte original de roca, creada con el fin de ser utilizada en proyectos más creativos (versión Rota). Ambas funcionan bien a cuerpos de mayor o menor tamaño, aunque la idea principal es que se utilicen a cuerpos más reducidos.

Para terminar, quisiera dar las gracias a todas aquellas personas que me han ayudado (y que lo siguen haciendo) en este apasionante proyecto, pero especialmente a los herreños Oliver Quintín y Martín Machín y, por supuesto, al tipógrafo Juan Luis Blanco (Blancoletters).

Créditos de las fotografías:

Imagen 1. Cueva del Agua o del Letime (Isora, El Hierro). Exposición Escrito en Piedra (Tarek Ode y José Farrujia).
Imagen 2. Las Toscas del Guirre (San Sebastián de La Gomera). Exposición Escrito en Piedra (Tarek Ode y José Farrujia).
Imágenes 3 y 4. El Julan (Frontera, El Hierro). Exposición Escrito en Piedra (Tarek Ode y José Farrujia).
Imagen 5. Montaña de Tindaya (La Oliva, Fuerteventura). Exposición Escrito en Piedra (Tarek Ode y José Farrujia).
Imagen 6. El Cementerio (El paso, La Palma). Exposición Escrito en Piedra (Tarek Ode y José Farrujia).
Imagen 7. La Fajana (El Paso, La Palma). Exposición Escrito en Piedra (Tarek Ode y José Farrujia).
Imagen 8. Aripe (Guía de Isora, Tenerife). Exposición Escrito en Piedra (Tarek Ode y José Farrujia).
Imagen 9. La Caleta (Valverde, El Hierro). Oliver Quintín.
Imágenes 10 y 11. Pruebas de impresión durante el proceso de diseño.
Imágenes 12 y 13. Especímenes de Moneiba Regular y Moneiba Rota.
Imagen 14. Detalle de diferencias entre Moneiba Regular y Rota; remates cuadrangulares y ahuesados, y primera y segunda versión de direcciones de trazo.

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