La corrección de textos, algo indispensable para tu obra literaria

La corrección de textos, algo indispensable para tu obra literaria

Hoy hablaremos de algo muy importante para la creación de un libro, y que muchos escritores (y editoriales incluso) pasan por alto. Se trata de la corrección de textos. Para ello contaremos con la ayuda de Virginia Cinquegrani, psicóloga desde hace trece años y correctora desde hace algunos menos, que desarrolla su labor desde Argentina, trabajando principalmente para Penguin Random House y el Banco Interamericano de Desarrollo. También trabaja mucho para clientes particulares, y admite que le encanta tratar con autores nóveles porque es donde más se aprecia el esfuerzo dedicado a la obra editorial. Es una amante de la lectura, por supuesto, y entre sus estanterías acumula ya más de 600 libros de todo tipo.

Y sin más dilación, pasamos a la ronda de preguntas:

Para empezar, Virginia, dime: ¿a qué te dedicas en estos momentos? ¿Cómo llegaste a Penguin Random House?

Soy correctora de estilo. Me gradué en el 2017, pero ya en segundo año de la carrera comencé a trabajar. A mediados de ese año entré en una editorial de novelas románticas (Selecta), que pertenecía a Ediciones B. En Selecta se editan libros de manera digital. Unos meses después, Penguin Random House Grupo Editorial compró Ediciones B, y así llegué a Random House. Selecta ahora tiene la categoría de sello editorial.

¿Podrías definir la diferencia entre corrección de estilo y corrección ortotipográfica? ¿Y qué otras disciplinas tratáis los correctores?

La corrección ortotipográfica, como su nombre indica, implica corregir los errores de ortografía y de puntuación. En esta dimensión, se unifica la tipografía (resaltes como negritas, cursivas, versalitas), ajustando el texto a la normativa de la RAE en cuanto a mayúsculas, abreviaturas, símbolos, cifras, etc.

En cuanto a la corrección de estilo, lo que se trabaja es el léxico del texto. Se reemplazan las repeticiones, se trabaja sobre los comodines y los lugares comunes (por ejemplo, cuando aparece «hacer una llamada» en lugar de «llamar»). Se resuelven cuestiones de la sintaxis, como la reposición de ciertas preposiciones obligatorias y la correlación de los tiempos verbales. Se trabaja sobre la coherencia y la cohesión del texto (uso de conectores), y sobre el registro (pensar quién es el público objetivo de ese texto y revisar si este se adecúa a dicho lector).

Con respecto a las otras disciplinas, siempre es útil tener un área en la que uno está especializado, para desarrollarse un nicho de trabajo. En mi caso, el nicho es salud. Corrijo muchos textos de salud mental y salud en general por mi profesión de base.

¿Cuál es el principal reto que tiene un corrector a la hora de abarcar un nuevo proyecto?

Entender lo que busca el cliente, darle el lugar que se merece y saber poner límites. Cuando nos encontramos con el texto, sabemos lo que hay que hacer. La dificultad, para mí, está más ubicada del lado del trato con los clientes: poner una tarifa, dejar todo en claro, crear un contrato, lidiar con la ansiedad de los clientes, entre otras cuestiones.

¿Crees que la corrección de textos es algo que nunca se deja de estudiar? ¿Cómo os actualizáis los correctores para conocer las últimas normas lingüísticas?

Los correctores tenemos que estar siempre actualizados. Por eso, hay que estar pendiente de los cambios de normativas que propone la RAE, pero no solo eso: hay que leer e informarse sobre los debates que se arman, sobre las propuestas de distintos manuales de autores reconocidos, sobre lo que proponen las asociaciones de correctores… Hay que intentar asistir a congresos y jornadas profesionales. Es igualmente importante el encuentro con otros colegas. Esta profesión puede ser muy solitaria, pero no necesariamente se tiene que mantener así. Uno puede participar de comisiones, de foros, de espacios de debate. Y, como ya vengo diciendo, hay que estudiar.

¿Alguna personalidad dentro de tu mundo profesional que te haya influido especialmente? ¿O algún libro indispensable que sea la Biblia de los correctores?

El Diccionario panhispánico de dudas y la Ortografía de la lengua española de la RAE son como las biblias de la profesión. El diccionario de María Moliner te salva la vida la mitad del tiempo. Después hay un montón de manuales que son muy útiles y que consulto todo el tiempo: Martínez de Sousa, Zorrilla, Negroni, Rodríguez Vida, entre otros.

Una persona a la que sigo y a la que le presto mucha atención es Antonio Martín. Es uno de los fundadores de Cálamo & Cran, una escuela española de corrección. El año pasado hice un curso con él sobre cómo usar el Word de manera eficiente para trabajar como corrector. Creo que, más allá de sus habilidades como corrector, tiene muy claro que, para sobrevivir en esta profesión, es necesario saber, además de corregir, cómo buscar trabajo, promocionarse, venderse, administrarse… También es un impulsor del tema de las herramientas para optimizar el trabajo de los profesionales del lenguaje.

¿Has tenido alguna vez problemas a la hora de corregir textos de ciertos autores?

Más que problemas, he tenido distintos tipos de dificultades no tanto por los textos, sino por la actitud de los autores. En algunos casos —los menos, por suerte— los autores se toman a lo personal las correcciones. Aunque un corrector no corrige más allá de lo absolutamente necesario y justificable, algunos autores se sienten atacados por las correcciones que uno hizo. Sin embargo, la mayoría de los autores tienen otra actitud, más positiva, y es un placer trabajar con ellos. Es importante entender que el corrector y el autor tienen la misma meta: que el libro salga lo mejor posible. Es importante que puedan ver al corrector como un aliado.

Hay muchos escritores que se guisan y comen todo el trabajo de su obra, pero ¿cómo de importante resulta que consideren contratar los servicios de un profesional de la corrección de textos?

Es muy importante contratar un corrector. ¿Por qué? Porque el escritor está preparado para escribir pero, en general, no sabe de toda la normativa del español, y está perfecto que no lo sepa. Su función es escribir, ser creativo, contar una historia, armar el texto. A los grandes escritores, aquellos que ya son consagrados y venden miles de novelas, no se les ocurriría no tener un corrector de confianza (como tampoco se les ocurriría no tener un editor). En todo caso, habrá un debate o un diálogo sobre lo que se ha corregido y los motivos. La corrección no es estática, y hay cuestiones que se pueden corregir de distintas maneras. Lo importante es poder justificar por qué se hizo cada cambio.

Contratar los servicios de un corrector es clave porque es imposible corregir los propios textos, incluso para nosotros. La mente completa las palabras porque ya sabe lo que queremos decir y, por ende, dejamos de ver los errores. Tampoco sirve que le demos nuestro texto a «un amigo que lee mucho», como me han dicho alguna vez, porque no es un profesional y, probablemente, no sepa de toda la normativa del español.

La obra corregida, pulida, se ve infinitamente mejor y llega mejor al lector, le facilita la lectura. No he corregido a ningún autor que no haya quedado maravillado con su obra después de la corrección (esto no quiere decir que siempre acepten todos los cambios). Además, el libro habla de uno. ¿Por qué querrías que tu libro tenga una mala presentación y esté lleno de errores?

Y, por último, ¿qué le dirías a alguien que se quiere dedicar a corregir textos?

Le diría que hay que estudiar. Hay un montón de instituciones que ofrecen títulos oficiales o cursos para estudiar este oficio. No se es corrector por leer mucho o amar la literatura. Lo que hay que hacer es formarse y seguir formándose, mantenerse actualizado, concurrir a congresos y a eventos de la profesión. También hay que practicar mucho, dudar, ser curioso y cuestionar lo que se sabe.

Si quieres saber más de Virginia o contactar con ella, no dudes en ingresar en su página web www.correcciones.com.ar y echar un buen vistazo a todo lo que te puede ofrecer. También puedes encontrarla en Facebook o seguir su interesante Instagram, donde ofrece consejos de escritura.

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