6 errores a evitar en una maquetación

6 errores a evitar en una maquetación


Ya seas diseñador o no, estoy segura de que en algún momento habrás podido percibir elementos de diseño extraños a lo largo de una publicación editorial. No necesariamente tenemos que referirnos a un libro, a menudo (y desgraciadamente con una frecuencia en aumento en ciertos medios) observamos errores de maquetación en periódicos, revistas o cualquier otra pieza que albergue composiciones de textos. Hace ya algunos años que muchos periódicos decidieron despedir a maquetadores y diseñadores para que fueran los propios periodistas quienes compusieran el texto de sus artículos. Esta reducción de personal ha supuesto una bajada de la calidad en la maquetación de muchos medios de prensa escrita.

Cada vez son más frecuentes los errores de maquetación en medios de prensa escrita: periódicos, revistas...

A continuación te voy a enseñar los  6 errores más graves a evitar en una maquetación; probablemente ya estás familiarizado con muchos de la lista, y si no, a partir de ahora comenzarás a darte cuenta de ellos. En esta ocasión voy a referirme exclusivamente a medios impresos, ya que las publicaciones digitales funcionan de un modo muy diferente en estos aspectos:

Viudas y huérfanas

Siempre se las menciona a la par porque ambos errores están muy vinculados entre sí. Por un lado, una viuda se refiere a la última línea de un párrafo cuando aparece sola a la cabeza de una página o columna. Por otro lado, la huérfana es aquella primera línea de un párrafo que ha quedado sola al final de la página o columna. Viudas y huérfanas suelen proporcionarnos muchos dolores de cabeza a los maquetadores, ya que a menudo requiere de ajustes de textos que pueden llegar a afectar a varias páginas si queremos deshacernos de ellas. Si el arreglo fuera muy complicado, suele ser preferible dejar alguna línea en blanco extra al final de la página antes que dejar una viuda o una huérfana en nuestro texto. En caso de encontrarnos en un texto complejo donde es imposible completamente deshacernos del error, siempre será preferible que dejemos una línea huérfana antes que una viuda.

Por lo general, este tipo de fallos suele afectar con mayor frecuencia al párrafo ordinario, que es aquel que está justificado en todas sus líneas. Aunque no es que afecte de manera exclusiva a estos párrafos, sí que es en ellos donde resulta más complicado de arreglar. Un párrafo en bandera, gracias a su irregularidad, permite corregir problemas de este tipo con mayor facilidad a partir de desplazamientos de caracteres; en ocasiones, incluso llegando a mover palabras enteras para conseguir el efecto deseado, consiguiendo hacer apenas perceptible el cambio. Si nos encontramos en un texto compuesto por párrafos separados entre sí por una línea en blanco, viudas y huérfanas se verán más acentuadas y debemos evitarlas a toda costa.

En el caso de encontrarnos ante una publicación ilustrada, como puede ser un libro técnico o una revista, como maquetadores podemos ampliar o reducir el tamaño de algún gráfico para empujar o dejar espacio al texto, de manera que podamos distribuirlo para subsanar los errores de línea. Este tipo de recursos sencillos no son tan fáciles en obras de texto puro y duro, como puede ser una novela. En palabras del tipógrafo Jan Tschichold, viudas y huérfanas «no significan dificultad alguna para quien usa dos puntos de interlínea aquí y tres o cuatro puntos allá; pero esta clase de composición tipográfica no es la que hace buenos libros». Y esto es precisamente lo que vemos con tanta frecuencia en la mayoría de prensa… ¡Y eso no es lo que predicamos aquí!

Línea corta

Este es uno de los errores más habituales que observo en muchas ediciones de libro, como novelas o ensayos, y que las editoriales suelen aceptar o pasar por alto con facilidad. Visualmente suele crear mucha inestabilidad en un texto compacto. Hay muchos tipos de línea corta y no todas son incorrectas, pero aquí me voy a centrar en dos casos muy comunes y que presentan una relación directa con la sangría de primera línea (aquel espacio en blanco que precede a la primera línea de un párrafo):

  • La línea corta, también llamada ladrona cuando ocupa menos de cinco caracteres, es aquella línea que ocupa menos espacio que el blanco de la sangría (que, aunque por lo general solo afecta a la primera línea del párrafo, en ocasiones esta se extiende a un conjunto mayor de líneas). Este primer caso es el más común; podemos ver infinidad de libros donde hay una línea corta (a menudo por partición de la última palabra) que ocupa la misma extensión que la sangría de primera línea del párrafo en cuestión. Lo más razonable es procurar que la última línea de párrafo ocupe al menos una tercera parte (de un total de entre 45 y 75 caracteres, con un número óptimo de 66, tomando como referencia las consideraciones del tipógrafo Robert Bringhurst).
  • Cuando estamos ante párrafos sin sangría de primera línea, nos acordaremos de la denominada línea ladrona para tener en cuenta que nunca dejaremos una línea final inferior a cinco caracteres. Aunque las definiciones varían de un autor a otro y hay quienes se refieren a ella como línea inferior a ocho letras, aquí la dejaremos como esa línea super corta de cinco caracteres o menos.

Como añadido, decir que existen las llamadas líneas largas que, aunque no crean tanto desequilibrio como una línea corta, son aquellas a las que le falta el espacio equivalente a una sangría o menos para llegar al final de la línea y completarla. Suelen poder solucionarse forzando una justificación total del párrafo.

Partición de palabra en la última línea

Las particiones son algo irreemplazable y necesario en la maquetación, especialmente si trabajamos con párrafos justificados. Sin embargo, los problemas comienzan cuando hacemos un mal uso de ellas. Concretamente, algo que deberíamos procurar que no suceda es la partición de una palabra en la última línea (recordemos a las líneas cortas…), especialmente si nos encontramos al final de la página. Este problema se hace particularmente visible si la palabra la partimos antes de pasar página, provocando así un corte en la continuidad de la lectura. En este aspecto hay opiniones enfrentadas, aunque yo defiendo que debemos intentar evitar partir una palabra al final de la columna o página, sobre todo si se trata de una palabra corta.

Ríos y calles

En toda obra escrita que se precie debemos procurar que exista una partición y justificación (términos abreviados en P&J dentro de la jerga tipográfica) correctas que permitan al texto fluir sin provocar espaciados extraños. El P&J será algo que manipularemos antes de empezar a componer el texto final, siempre a base de ensayo y error hasta lograr obtener párrafos compactos tanto en columna ancha como estrecha. Es precisamente esta última, la columna estrecha (de entre 30 y 35 caracteres) la que resulta más problemática de maquetar. Hay quien los llama también callejones aunque, honestamente, he visto obras donde más que callejones, ríos o calles, lo que yo veo son océanos… Océanos de espacio en blanco sin tratar que rompen por completo el ritmo normal de lectura. En obras de corta vida útil, como periódicos o revistas semanales y/o mensuales, son más comunes de ver. Por lo general, en los libros este detalle suele cuidarse mejor.

Los ríos o calles son espacios en blanco que se forman entre las palabras y se repiten en toda la vertical de la columna, de manera que podríamos hacer pasar un curso de agua entre ellas sin dificultad

Este error tan común solo está presente en párrafos justificados, ya que las palabras deben jugar a repartirse el espacio para cubrir todo el ancho de línea de la mejor manera posible. Si no hemos ajustado correctamente la participación y justificación de la obra, es seguro que tendremos ríos que subsanar más adelante. En ocasiones podemos arreglar los ríos haciendo lo que se conoce como recorrido, que consiste en ajustar los renglones anteriores al río mediante un cambio en los puntos de partición de alguna palabra o empujando otra a la línea siguiente.

Particiones malsonantes

El tema de las particiones más valdría tener para sí un post completo del blog ya que son un mundo aparte lleno de matices, pero en esta ocasión voy a ceñirme a algo que es imperdonable y debemos procurar mirar con lupa. Me estoy refiriendo concretamente a particiones que dan lugar a términos desagradables o malsonantes. También debemos tener en cuenta ciertas palabras que pueden estar mal vistas en otros países de habla hispana, en el caso de estar trabajando en una publicación escrita en español.

Repetición de palabras en líneas consecutivas

Por último, aunque este error en la maquetación a menudo lo pasamos por alto, es recomendable tenerlo también en cuenta. Al igual que una cacofonía nos resulta molesta en el lenguaje cuando hablamos, en un texto también es incorrecto formar líneas consecutivas que repitan palabras o sílabas iguales, unas debajo de las otras. Debemos evitar este problema sobre todo al inicio y al final de la línea de texto.

6 comentarios en “6 errores a evitar en una maquetación

    • ¡Gracias a ti, Lidia, por leerme! Es un placer ayudar a todo el que se pase por aquí, me alegra mucho saberlo.

      ¡Un saludo!

  1. Muchas gracias, es muy útil todo lo que cuentas. Tengo una duda, ¿es un error dejar una página impar en blanco cuando estamos maquetando un libro? es un libro de relatos y el texto se termina en página par, no se cómo hacerlo de otra manera

    • Estimada Lara:
      Ante todo, gracias por tu comentario. En la situación que me comentas, imagino que estamos ante un libro de impresión digital donde no cuadramos a cuadernillo. De todos modos, siempre es recomendable dejar unas páginas de cortesía (páginas en blanco) al comienzo y al final de la obra. En conclusión: si el texto de tu libro termina en página par (página 220, por ejemplo), lo ideal es añadir otras dos páginas más en blanco (hasta la 222). Eso es perfectamente válido, e incluso recomendable. Nunca dejes que la última página del libro lleve texto, recuerda siempre tener 1 o 2 en blanco para cerrar.

      Espero haberte ayudado, un saludo.

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